No necesitamos tantas razones para hacer o decir lo que tenemos ganas.

domingo, 4 de octubre de 2009

La reivindicación de los hombres.

Antes de apuntar con el dedo me gustaría hacer una aclaración técnica que evitará confusiones y comentarios fuera de lugar: cuando hago referencia a la "tapa" del inodoro, como la mayoría de las personas estoy haciendo alusión al asiento, o sea, la pieza plástica muchas veces en forma de herradura que precede a la verdadera y bien nombrada tapa, la cual obviamente no suele ser orinada exceptuando escasas oportunidades donde el alcohol es quien fija la dirección del desperdicio.
Tanto en la ficción de las pantallas como en la vida real los hombres siempre fuimos tildados de descuidados por no volver a bajar la tapa luego de haber hecho nuestras necesidades. A mi como buen feminista siempre me molestó ese tema, nunca entendí por que los hombres teníamos que bajar la tapa en lugar de las mujeres subirla. De todas formas, durante lo que va de mi vida nunca nadie me lo ha exigido directamente, por lo tanto nunca tuve la oportunidad de exponer el discurso que hasta este día tenía preparado.
Hoy mis exigencias son otras. Ya no me conformo con a veces subir la tapa y a veces bajarla, hoy se algo que antes no sabía.
Lo que voy a revelar no es una metáfora acerca de la igualdad de sexos, ni un pie para abordar apasionantes temas como el feminismo o el machismo, simplemente es una manifestación por escrito de una muy simple observación de la realidad: Las mujeres mean la tapa.
En la agencia, justo después de la hora del almuerzo se hace imposible utilizar el baño de hombres. No se por qué a mis compañeros laborales les encanta pasar el tiempo en el baño, he llegado a esperar en la puerta alrededor de media hora sin que nadie salga y tener que desistir. Aunque lo peor no es esperar esa media hora, sino entrar después.
Ahí estaba yo, luego de haberme tomado un litro de agua para controlar la ansiedad producida por la falta de nicotina, a las 14:45 de la tarde, esperando para hacer uso del baño.
Al completarse los primeros dos minutos hice un pequeño recorrido por la agencia con la intención de realizar un recuento del personal ausente para deducir la identidad del ocupante y de esta forma, en un intento desesperado, poder calcular la espera midiendo el tiempo proporcional al tamaño del sujeto. Pero fue en vano, había muchos que no estaban en su lugar.
Esperé otros dos minutos, de los cuales solo pude estar sentado diez segundos, e insistí golpeando la puerta. Al ver que no recibía respuesta proseguí por buscar otra solución, una solución que, casualmente, me despertaría de un sueño ingenuo.
Entré al baño de damas totalmente desesperado, pensando que mi estancia en dicho recinto sería muy breve.
La tapa se encontraba baja y me dispuse a levantarla, así como mi madre me enseñó que tenía que hacer cada vez que quería usar el baño para orinar. Tomé dicha tapa por el frente colocando el pulgar encima y afirmando el resto de mis dedos debajo. En ese momento descubrí que las mujeres orinan la tapa por abajo, un detalle que quizás a ellas no les moleste por que no tienen la necesidad de enfrentarse a la parte de abajo de la tapa, pero que a nosotros los hombres son ellas mismas quienes nos fuerzan a dicho encuentro al solicitarnos que la tapa se mantenga baja. A partir de hoy tengo un nuevo discurso para lucir. Y la tapa del inodoro, sí o sí, se mantiene alta.

3 comentarios:

v dijo...

Ehhh es que para mí no es cuestión de quién orina qué, porque yo incluso he goteado la tapa en su parte superior, inferior, costado, quien sabe porqué... quizá porque la misma madre que te enseñó a levantar la tapa me dijo que nunca me siente en los inodoros ¡¡¡NUNCA!!! tanto así que a veces me cuesta hacerlo en el propio y no es fácil, depende pila de la fuerza de tus cuadriceps y de qué tan cansado uno esté y de cuanta práctica, capaz depende del tipo de inodoro... ay che, estoy confundida, acabo de decir mucha chanchada para en realidad llegar al punto de la cuestión... nunca te fíes de un baño que usan más de 7 u 8 personas sea de nenes o de nenas, puerco! cada uno es responsable higienizar su porquería tralalá... cambio y fuera

Ulises dijo...

me gusto tu blog... te sigo... saludos... ulises

Cat dijo...

Efectivamente mi estimado, y no sólo eso. He tenido la oportunidad de conversar ese tema con mujeres de manera abierta y civilizada, y son las mismas mujeres quienes me dicen que precisamente por la costumbre extendida de ellas por mear con el trasero suspendido cuando se trata de un retrete ajeno o público, terminan meando fuera de la taza, y lo que es peor, a veces en sus mismos calzoncitos. Ahora, también te digo que he tenido la "oportunidad" de observar mujeres en ese apremio cotidiano y definitivamente he confirmado que el chorro de orina de las mujeres una vez cada mil sale como debiera, es decir, derecho. La mayor cantidad de veces, y esto seguramente debido a diferencias anatómicas de los labios vaginales y otras cosas, el chorro termina saliendo para cualquier lado, y lo más dramático, incluso en LLUVIA, cosa que a los hombres también nos pasa pero no a menudo.

Todas estas observaciones incluso, y en última instancia, pueden ser corroboradas en la amplia "literatura" que ofrece sobre el tema el género porno de los videos voyeuristas, dentro de los cuales el tema del espionaje de los sanitarios femeninos es bastante recurrente, sólo cosa de poner un par de palabras en google junto al mágico acrónimo de "TGP".

Algún día seremos resarcidos y redimidos los hombres por tan injusta acusación de salpicadores de inodoros.

Saludos.